Sol de media mañana

Ella llegó caminando, traía su cabello mojado, la vi venir desde mi silla, yo estaba junto a la ventana viendo a la calle entre las persianas de madera, estas le hicieron un marco muy bello a su sonrisa, en su rostro brillaba el sol de media mañana.

 

No sé si fue la luz de su alegría o el reflejo de los rayos del astro que botaban en los espejos de sus mejillas. Pero juro, que no había visto a nadie tan sencilla como ella, vestía toda de negro y se veía distraída. De entre las persianas en tres partes, me capturó la cadencia y la libertad de sus pasos, como si pudiera caminar entre las tablillas que me escondían del resplandor matutino… cuando entró al Café desvié mis ojos, pasó de largo para siempre en la sombra del lugar.

 

No la he vuelto a ver, pero en mi memoria siempre quedará el recuerdo de una chica cualquiera, que le robó el brillo al sol de media mañana.

Advertisements